Los cementos y tornillos de la mente
LOS CEMENTOS Y TORNILLOS DE LA MENTE
¡Qué cómodos nos sentimos en esclavitud! Estamos tan acostumbrados a ella que no podemos vivir el libertad. Es como si hubiésemos puesto cemento en nuestra mente fijando las estructuras mentales en posiciones rígidas. El desequilibrio se atornilla y se adoptan vicios, hábitos y costumbres destructivas, egoístas y porfiadas.
Sin embargo, bajo esta seudo seguridad aportada por el desequilibrio, el cemento está podrido y basta un pequeño martillazo para tirar todo al suelo. Tan confiados y tranquilos estamos llenando espacios vacíos con los vicios, hasta que el daño no tiene retorno. Tan seguros de nosotros mismos, y sin embargo una pequeña crisis doméstica nos transforma en violentos ejemplos de brutalidad y estupidez.
Si echamos basura en los cimientos, no tardará mucho tiempo en que el edificio se caiga.
No deben existir tornillos, ni cemento que condicione nuestra mente y opaque la conciencia. El equilibrio y la armonía no necesitan ataduras violentas. Cuando se logra la paz, no hay necesidad de forzar nada. En el camino interior, existen técnicas para alcanzar nuestro objetivo que destruye el óxido de los viejos rieles mentales. En principio parece que esto fuera otra fijación de la mente en un punto distinto, pero en realidad el equilibrio se obtiene naturalmente al romper las cadenas de la esclavitud.
Si ponemos cemento, siempre un golpe va a destruirlo no importa cuanto pongamos. El punto estable se moverá y entraremos en crisis. En cambio si somos libres, los golpes van al aire y no altera la conciencia que recorre las estructuras inferiores en armonía.
La conciencia adopta el equilibrio entre las esfera que a su vez están en armonía y en sincronía con el Universo. Así, se logra la libertad y de despierta LA RIQUEZA OCULTA.
¡Qué cómodos nos sentimos en esclavitud! Estamos tan acostumbrados a ella que no podemos vivir el libertad. Es como si hubiésemos puesto cemento en nuestra mente fijando las estructuras mentales en posiciones rígidas. El desequilibrio se atornilla y se adoptan vicios, hábitos y costumbres destructivas, egoístas y porfiadas.
Sin embargo, bajo esta seudo seguridad aportada por el desequilibrio, el cemento está podrido y basta un pequeño martillazo para tirar todo al suelo. Tan confiados y tranquilos estamos llenando espacios vacíos con los vicios, hasta que el daño no tiene retorno. Tan seguros de nosotros mismos, y sin embargo una pequeña crisis doméstica nos transforma en violentos ejemplos de brutalidad y estupidez.
Si echamos basura en los cimientos, no tardará mucho tiempo en que el edificio se caiga.
No deben existir tornillos, ni cemento que condicione nuestra mente y opaque la conciencia. El equilibrio y la armonía no necesitan ataduras violentas. Cuando se logra la paz, no hay necesidad de forzar nada. En el camino interior, existen técnicas para alcanzar nuestro objetivo que destruye el óxido de los viejos rieles mentales. En principio parece que esto fuera otra fijación de la mente en un punto distinto, pero en realidad el equilibrio se obtiene naturalmente al romper las cadenas de la esclavitud.
Si ponemos cemento, siempre un golpe va a destruirlo no importa cuanto pongamos. El punto estable se moverá y entraremos en crisis. En cambio si somos libres, los golpes van al aire y no altera la conciencia que recorre las estructuras inferiores en armonía.
La conciencia adopta el equilibrio entre las esfera que a su vez están en armonía y en sincronía con el Universo. Así, se logra la libertad y de despierta LA RIQUEZA OCULTA.



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